Cuando era adolescente, pensaba que la cosa ocurría como en una partida de ajedrez, que triunfaba el que tuviera más talento, y que la diferencia sólo estaba en que en el ajedrez intervenían menos elementos de la personalidad, que en este juego.
Cuando era adolescente, pensaba que la cosa ocurría como en una partida de ajedrez, que triunfaba el que tuviera más talento, y que la diferencia sólo estaba en que en el ajedrez intervenían menos elementos de la personalidad, que en este juego.