Te estoy viendo y no deseo más que poder cogerte y encerrarte dentro de mi corazón, abrazándote y apretándote contra mi pecho... fuerte, muy fuerte.
¡Ay sí, era un abrazo disimulado, hipócrita, diplomático, pero un abrazo para Anita!
Los dos jóvenes iban a abrazarse, y un algo los detuvo. Sin embargo, sus pupilas tradujeron el abrazo de dos almas que sueñan en confundirse para siempre.
...ese abrazo, aunque resultara desabrido, volvía a apretar, cada vez, los vínculos aflojados.
Moría casi bajo el doble abrazo / de tu mirada y de la noche bella.
Abraza mucho a su madre, la abraza muy fuerte, con la cabecita baja, como si quisiera quedarse en su corazón.
…aquellas dos almas, grandes y generosas, parecían querer anudarse para siempre en ese abrazo sincero, dado en medio de la vida, de la desgracia, y de las esperanzas.
El abrazo tiene alma de serpiente, pero al fin afloja.
A menudo pasábamos horas abrazados sin hablar, sin movernos.
Su abrazo sería infatigable y ella lo amaría como una esclava.
No hemos soñado el uno con el otro para pedir venganza, sino para abrazarnos.
Los dioses les cortaron el abrazo, que había hecho uno de dos.
Se apió el Pollo y se pegaron / tal abrazo con Laguna, / que sus dos almas en una / acaso se misturaron.
No resbales de mi brazo: / ¡duérmete apegado a mí!
Pero yo, la que te estrecha, / ¡yo no tengo soledad!
Mi querido Diego te abrazo fuertemente, desesperadamente por encima del océano que nos separa.
Y me sentía tan en sus brazos como cuando un niño se le cuelga a uno al cuello y no es posible desasirse, pues hacer un esfuerzo, esquivándolo, pondría un nudo en nuestra garganta.