¡No hay qué hacer con el progreso! Es un Micifús artero, perseverante, que espera el momento preciso, el cuarto de hora de los pueblos, para echarles el zarpazo.
¡No hay qué hacer con el progreso! Es un Micifús artero, perseverante, que espera el momento preciso, el cuarto de hora de los pueblos, para echarles el zarpazo.