Ciudad, frases

La ciudad, agitada y alegre en el día, se pone medrosa y sombría a esas altas horas, en que bien podrían salir duendes y penar ánimas.

Lo que he dicho no es tampoco señal de desprecio; que humilde y miserable, lo mismo que hermosa y soberbia, esa ciudad será siempre para mí muy querida, no sólo por ser patria de mi madre, sino porque en ella viven personas a quienes amo ya sin conocerlas. Entremos, pues, en la ciudad augusta.