¿Qué tienes tú, que así me transformas? Cuando te conocí, de repente fuí otra.
Crean ustedes que hace tiempo deseo darme, como decía no sé quién, un baño de cuerpo entero en la Naturaleza; vivir lejos del bullicio, en la soledad y sosiego del campo. Anhelo la tranquilidad de una vida sin luchas, sin afanes, ni envidioso ni envidiado, como dijo el poeta.
Esta pobre gente, que tan generosamente sabe sacrificarse por una buena idea, se contenta con tan poco...
Tus palabras resuenan en mi corazón como golpes violentos que, estremeciéndome, me dan nueva vida.
En espíritu que se consagra a la contemplación de la belleza no entrará completamente el mal.
Del polvo sale la historia.
Lo que he dicho no es tampoco señal de desprecio; que humilde y miserable, lo mismo que hermosa y soberbia, esa ciudad será siempre para mí muy querida, no sólo por ser patria de mi madre, sino porque en ella viven personas a quienes amo ya sin conocerlas. Entremos, pues, en la ciudad augusta.
Aquí en esta obscuridad, donde no podemos vernos las caras, una luz inefable sale de ti y me inunda el alma.
Te quiero desde antes de conocerte.
Mi parecer es que abras los ojos y veas, que abras los oídos y oigas.... Consulta tu corazón... yo te concedo que tienes un gran corazón.... Consulta a ese juez, a ese consejero que tanto sabe, y haz lo que él te mande.
Se necesitan amigos poderosos, listos, de iniciativa, de gran experiencia en los lances difíciles, de gran astucia y valor.
Yo tengo una fe ciega en el triunfo de la ley de Dios. Alguno ha de salir en defensa de ella. Si no son unos, serán otros. La palma de la victoria, y con ella la gloria eterna, alguien se la ha de llevar. Los malvados perecerán, si no hoy mañana.
El que no cree en Dios no ve causas. Dios es la suprema intención del mundo.
Pero no es culpa nuestra que la ciencia esté derribando a martillazos un día y otro tanto ídolo vano, la superstición, el sofisma, las mil mentiras de lo pasado, bellas las unas, ridículas las otras, pues de todo hay en la viña del Señor. El mundo de las ilusiones, que es como si dijéramos un segundo mundo, se viene abajo con estrépito.
Pero él gustaba del tranquilo aislamiento, y el lugar que en el alma de otros tiene la vanidad, teníalo en el suyo la pasión pura de los libros, el amor al estudio solitario y recogido, sin otra ulterior mira y aliciente que los propios libros y el estudio mismo.
Los hombres que consagran culto tan fervoroso al arte, aunque sólo sea atendiendo a la forma, merecen el mayor respeto. Más vale ser artista y deleitarse ante la belleza, aunque sólo esté representada en las ninfas desnudas, que ser indiferente y descreído en todo.
¡Oh! no, que nada hay imposible en este mundo.
Es verdad que yo no sé lo que vale el arte, cuando se le disgrega de los sentimientos que expresa... pero en fin, hoy es costumbre adorar la forma, no la idea...
Dios, en quien tú no crees, ve lo que tú no ves ni puedes ver, el intento.
Sí, Sr. D. José: sí, Sr. D. Cayetano; sí, señora y niña mías; la ciencia, tal como la estudian y la propagan los modernos, es la muerte del sentimiento y de las dulces ilusiones. Con ella la vida del espíritu se amengua; todo se reduce a reglas fijas, y los mismos encantos sublimes de la Naturaleza desaparecen. Con la ciencia destrúyese lo maravilloso en las artes, así como la fe en el alma. La ciencia dice que todo es mentira y todo lo quiere poner en guarismos y rayas, no sólo maria ac terras, donde estamos nosotros, sino también caelumque profundum, donde está Dios...
Eres matemático. Ves lo que tienes delante y nada más; la naturaleza brutal y nada más; rayas, ángulos, pesos y nada más. Ves el efecto y no la causa.