Es tan grande tu corazón, como cortés tu lengua. Ambos te llevarán muy lejos en la Selva, hombrecito.
La arrepintiose de haber codiciado penetrar en el corazón de la doncella, huerto precioso y sellado, cuya fragancia podía tener sin quitarle su sosiego ni hollar las flores de su pureza.
Mi parecer es que abras los ojos y veas, que abras los oídos y oigas.... Consulta tu corazón... yo te concedo que tienes un gran corazón.... Consulta a ese juez, a ese consejero que tanto sabe, y haz lo que él te mande.
Y crecía el huerfanito, tanto física como moralmente: sus largas horas, negras de infortunio, habían formado en él un corazón tierno.
Y ahí, de nuevo, la tristeza, la cólera en el corazón, el tiempo no las aplacó.
Nosotros, los corazones, nos morimos de miedo sólo de pensar en los amores que partieron para siempre, en los momentos que podrían haber sido buenos y que no lo fueron, en los tesoros que podrían haber sido descubiertos y se quedaron para siempre escondidos en la arena.
Me resta un corazón más tierno, más ardiente, más sediento de amor y felicidad que el primer día…
Su corazoncito se le va apretando. Siente angustia, susto, piensa unas cosas vagas que le causan miedo y que le dan tristeza.
En la mayoría de los corazones hay tal vacío que, en cuanto se le hace un pequeño agujero, el odio se precipita dentro silbando.
Yendo una tardecita de paseo por las calles de la ciudad, vi en el suelo un objeto rojo; me bajé: era un sangriento y vivo corazón que recogí cuidadosamente.
Su corazón era así como un ánfora llena de ella, y el olvidarla habría sido como derramar el líquido del ánfora, dejándola vacía.
¡Corazón! Calma un instante y aclaremos el misterio...
Las golondrinas vuelven después de larga ausencia, y se refugian en las ramas del pino. La brújula señala siempre el Norte. Mi corazón te busca á ti.
Toqué á la puerta de muchos corazones y no me abrieron porque dentro no había nadie.