Manuel Gutiérrez Nájera, frases

Morir, y joven: antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona
cuando la vida dice aún: ‘soy tuya’,
aunque sepamos bien que nos traiciona”

El libro de mi vida tiene una sola página de elicidad, y esa es la tuya.

Como ésa, hay muchas almas, en las que han quedado las creencias transfiguradas en espectros, que perturban el sueño con quejidos, sólo perceptibles para ellas, ó en espíritus luminosos, pero mudos; almas tristes, como isla enmedio del océano, que miran con envidia á la ola sumisa y á la ola resueltamente rebelde; almas cuyos ideales semejan estalactitas de una gruta obscura, bajo cuyas bóvedas muje el viento nocturno; almas que se ven vivir, cual si tuvieran siempre delante algún espejo, y á ocasiones, medrosas, apocadas, ó por alto sentido estético y moral, cierran los ojos para no mirarse; almas en cuyo hueco más hondo atisba siempre vigilante y duro juez; almas que no sintiéndose dueñas de sí mismas, sino esclavos de potencias superiores é ignotas, claman en la sombra: ¿en dónde está, cuál es mi amo?

¿Cuánto tiempo se necesita para que los seres que amamos y que nos aman nos olviden? ¿Olvidar es delito? ¿Los que olvidan son malos?

Aquí tuvo seis hijos... ya sabéis que la pobreza es muy fecunda!

Ya no le tendré á mi lado, ni sentiré sus labios en mi frente. Se irá, como se ha ido tantas veces, dejándome muy triste y solitaria.

Por lo tanto, carecí, desde niño, de los solícitos cuidados de la familia. Ustedes, los que tienen padre y madre, hermanos, tíos, sobrinos y parientes, no pueden colegir cuánta amargura encierra este abandono lastimoso. Nada más los hijos de las mujeres malas pueden comprenderme.

¡Qué pesado ha de ser el sueño de los muertos!

Una tristeza inmensa, una melancolía infinita sucedió á la tormenta. Y entonces la melancolía se fué suavizando: era un mar, pero un mar tranquilo, un mar de lágrimas.

¡Qué hermosa estaba Enriqueta! Parecía un ángel vestido de sus propias alas.

Mi alma es como esos pájaros viejos que no saben cantar y pierden sus plumas una á una, cuando sopla el cierzo de Diciembre.

Á solas, en la obscuridad de su alcoba, ó en el silencio del jardín, imaginaba fácil y hacedero lo que después le parecía imposible. Mas como siempre nos inclinamos á creer aquello que nos agrada, poco á poco la idea de que sus sueños no eran de todo punto irrealizables, como al principio sospechó, fué ganando terreno en su entendimiento.

Todas las rosas que encontré tenían espinas, y todos los corazones olvido.

¡Qué cosas ven los ojos cuando están cerrados!

Los pobres reciben todo como limosna: hasta el cariño.

Qué cosa es la felicidad? Un poquito de salud y un poquito de dinero.

El amor es ciego, según cuentan. Y el amor es el único que ve á Dios.

Las golondrinas vuelven después de larga ausencia, y se refugian en las ramas del pino. La brújula señala siempre el Norte. Mi corazón te busca á ti.

Sobre todo el llanto puede sofocarse mientras no se habla; pero las palabras abren, al salir, la cárcel de las lágrimas, y éstas se escapan.

Toqué á la puerta de muchos corazones y no me abrieron porque dentro no había nadie.

Las calenturas perniciosas y las fiebres traen inquieta y desazonada a la población, exceptuando a los boticarios y a los médicos, cuya fortuna crece en épocas de exterminio y de epidemia.

Hay besos que se empiezan en la tierra y se acaban en el infierno.

Altivo, orgulloso como era, jamás se habría resignado á pordiosear. La miseria, enamorada sempiterna del orgullo, vino á acompañarle.

¿Á qué vengarse? El tiempo, y sólo el tiempo, ese justiciero inexorable, venga los delitos de leso corazón.

Mis hermanos eran tantos y tan idénticos a mí en color y forma, que hasta no separarme de sus filas y vivir solitario, como hoy vivo, no adquirí la conciencia de mi individualidad.

Sin embargo, nunca nos hace mucha gracia el casamiento de una antigua novia. Es como si nos sacaran una muela.

Y es que el hombre no cree jamás en que la vida cesa; anima con la imaginación el cuerpo muerto cuyas moléculas se desagregan y entran al torbellino del eterno cosmos, y resiste a la ley ineludible de los seres.