Corazón Roto, frases

¿Por qué buscas con él la soledad que tantas veces me dijiste te era odiosa sin mí?

¡Ah, si yo pudiera no olvidarla! ¡Gustoso sufriría por ella antes que sentirme vacío de ella!

¡Pregúntaselo a tus hazañas de esta noche, y ellas te dirán lo que has hecho del corazón que tanto te quería!...

Y no hubo más adiós, ni más beso, ni más abrazo, ni más mirada.

No, ya no la amaba. Habían huido las buenas y radiantes horas, y los besos que chasqueaban también eran idos, como pájaros en fuga. Ya no la quería.

Ya no le tendré á mi lado, ni sentiré sus labios en mi frente. Se irá, como se ha ido tantas veces, dejándome muy triste y solitaria.

...¡Ella! ¡Ella, la que no siendo de nadie, sería siempre y a pesar de todo, la ajena; porque jamás, sería de él! Ella...

Porque dejarse abatir por dolor infinito cuando se pierde una persona querida, es loco cariño; no experimentar ninguno, es inhumana dureza. El equilibrio mejor entre el cariño y la razón es experimentar el dolor y dominarlo.

Yo no te quise; más comprendí que tu amor fue lo más grande que hubo en mi vida. No rae preguntes –eso sí– porqué no te quise. A tu interrogación, no sabría cómo responder. Razones son esas del corazón.

¡Lástima que el amor un diccionario
No tenga donde hallar
Cuándo el orgullo es simplemente orgullo,
Y cuándo es dignidad!

¡A qué buscar luces, fuegos fatuos de una felicidad muerta, sellada a fuego en el cofrecillo hormigueante de una fiebre cerebral! Olvidarla… Siendo lo que hubiera deseado, era precisamente lo que no podía hacer.

¡Misterios de los afectos, que se nos van cuando más falta nos hacen!

El Amor cual una ave carnicera, después de apurar toda la sangre de mi corazón, se elevó de nuevo a las alturas en busca de otro, sobre el cual cernerse.

¡Pero fué lo peor de aquella historia
Que al fin de la jornada,
Á ella tocaron lágrimas y risas,
Y á mí sólo las lágrimas!

Yo voy por un camino, ella por otro;
Pero al pensar en nuestro mutuo amor,
Yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?
Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?

Alguien dijo una vez que en el momento en que te paras a pensar si quieres a alguien, ya has dejado de quererle para siempre.

Al recuerdo de amores contrariados no había que achatarlo; primero, porque ni su lenguaje, ni su rostro, delataban la tristeza apacible, pero indeleble, que deja en los resignados el dolor; y, además, porque los años todo lo aminoran, y ella contaba tantos, que bien podían haberle ido borrando del pensamiento las memorias tristes, por muchas que tuviese.

Los que padecéis porque amáis, amad más aún. Morir de amor es vivir.

¡Qué triste está el alma cuando está triste por el amor! ¡Qué vacío tan inmenso es la ausencia del ser que llena el mundo!

Sin embargo, nunca nos hace mucha gracia el casamiento de una antigua novia. Es como si nos sacaran una muela.

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