Te lo prometo, a pesar de que la tendencia natural del hombre es al progreso, a mejorar lo que es susceptible de mejoramiento...
Non se puede ser santo e comerchante a la veche, non. Per ganare la plata se necesita malizia.
Para mi hermano, no hay sino tres enemigos, el mundo, el demonio y la carne. El mundo es la ciudad, el demonio soy yo y doña Rita es la carne.
Como el helechito tierno que aparece entre guijarros y los plumerillos de oro con que el espino se florece, el muchacho era lindo y delicado.
Cada uno había partido con su saquito al hombro, siguiendo ese errante camino de nuestros peones, que no necesitan de brújulas, ni de reloj, ni de calendarios.
La ciudad, agitada y alegre en el día, se pone medrosa y sombría a esas altas horas, en que bien podrían salir duendes y penar ánimas.
Y las miradas de esos dos hombres que hasta entonces se habían cruzado como dos hojas de un puñal, se encontraron ahora llenas de indecible angustia y se perdonaron.
Era serena como un animal de labor; casi majestuosa como una fiera grande y libre.
Es un artista espontáneo, en el cual la tendencia a lo bello ideal nace como el perfume en una flor.
Hago votos porque el cualquiera que la suerte depare a sus chicas, cambie para su mujer el lema de nuestra moneda por la razón o la fuerza en este otro: «por el amor o la persuasión».
No podía el incansable viejo darse por derrotado antes de morir.
¿Qué cosa es la vida sino una herrería en que cada cual da en el yunque hasta que se fatigan los brazos y se apaga la fragua?
Falta de libertad que era la muerte para ese incansable aventurero, libre y soberano como un cóndor, que no reconocía autoridad, ni ley, ni superior siquiera.
Cincuenta años de activísima existencia de trabajo, no habían podido marcar en él otra huella que una leve inclinación de las espaldas y algunas canas en el abundante pelo negro de su cabeza.
Bajó sobre ellos la gran soledad de la naturaleza y comenzó a seguirlos de lejos, en puntillas, la muerte, pálida y fría como una camanchaca invisible.
No sé yo si un jardinero es capaz de conseguir que en el mismo terreno y con una misma semilla se produzcan dos flores tan diversas y tan hermosas, como son diferentes y hermosas sus hijas de usted.
Un roto podrá no tener camisa, cosa que le pasa muy a menudo; no tener ni una mala chupalla para taparse el mate, lo que es el colmo de la escasez; pero, eso sí, no le faltarán diez centavos en el fondo de su bolsillo para darse una pasada por un negocio en que se venda fruta y pedir con toda facha una sandilla.
La antipatía de este hombre se me comunicó como un pistoletazo.
Desde hace mucho tiempo, desde los años de la Universidad, época en que se propalan los más absurdos rumores sobre el matrimonio, he tenido para mí que la felicidad conyugal descansa sobre dos firmes columnas: el buen café después de las comidas y el piano bien tocado en las veladas del hogar.
Era exactamente los ojos de un gato, algo vidriosos, iluminados por dentro, centelleantes e inquietos.
Tú te callas; pero por dentro estás furioso. Te conozco.
Serey ha observado que no hay hombre, por impenetrable y adusto que parezca, que no sea susceptible de ser domesticado.
Estay se moría, sin majestad, sin convulsiones, sin tristezas. Moría, como muere un animal de su clase: emperrado.
Se siente sed muchas veces, pero se sabe que hay cerca un río, un estero, una acequia, una vertiente donde se puede tragar cuanto se quiera, y ésta no es la sed del desierto; la sed del desierto debe ser la sed del infierno...
Es la amiga de todos; habla en un lenguaje que todos entienden; llega hasta las venas como si entrara al cuerpo otra alma.
No habrá un libro en que se lea lo que dicen los grillos en la noche?