Умови, за яких розгортається життя сьогодні, роблять більшість людей нудними та нецікавими. Сьогодні майже нічого, про що варто було б розповісти, не трапляється ні з ким. Більшість із нас плаває в океані вульгарності. Ні наші кохання, ні наші пригоди, ні наші думки не є достатньо цікавими, щоб ними ділитися з іншими, якщо їх не перебільшувати та не трансформувати. Суспільство гомогенізує життя, ідеї та прагнення кожного.
Muchas veces se le figuraba que en su vida había una ventana abierta a un abismo. Asomándose a ella, el vértigo y el horror se apoderaban de su alma. Por cualquier cosa, con cualquier motivo, temía que este abismo se abriera de nuevo a sus pies.
Vemos nuestra angosta vida iluminada y agrandada por un antaño que sonríe con todas las sonrisas de las diosas desnudas.
El vivir como si hubiérades de vivir para siempre, sin que vuestra fragilidad os despierte.
¡Vivir! Vivir, vivir de cualquier modo que fuese; vivir sin placeres, porque el vivir es el mayor de todos.
Yo más quiero un mediano entendimiento y un corazón sencillo que mire las humildes hermosuras de la vida, que perciba sus menudas y escondidas sensaciones, y que como yo se contente aspirando el olor de la leña quemada y de la sembradura húmeda.
Amigos, la vida es drama y hasta las más nobles criaturas del señor saborean las hieles de un destino caprichoso y contumaz.
Y me pareció que la vida podía ser así bastante agradable, aunque al fondo quedara un leve sabor amargo y un descorazonamiento de alas rotas.
Cada cual precipita su vida, trabajando con el deseo de lo futuro y con el hastío de lo presente.
La gente se complica la vida, como si no fuese suficientemente complicada.
—Para mí la consecuencia es fácil—contestó Iturrioz con el bote de agua en la mano—. Que la vida es una lucha constante, una cacería cruel en que nos vamos devorando los unos a los otros. Plantas, microbios, animales.
Sólo viviendo absurdamente se podría romper alguna vez este absurdo infinito.
Pero ¿acaso no consiste en eso estar vivo? ¿No es la vida unanegación constante de la muerte?
Todos necesitamos testigos de nuestra vida para poder vivirla.
Pero las mejores vidas resultan cortas, porque siempre les quedarán cosas buenas por hacer.
Pero el hombre no es dueño de la vida, ni siquiera de la propia.
Las cosas y sus sentimientos se han ido deshebrando, han caído fracturadas a lo largo del camino: allá, atrás, había un jardín: si pudieras regresar a él, si pudieras encontrarlo otra vez al final.
¿Qué cosa es la vida sino una herrería en que cada cual da en el yunque hasta que se fatigan los brazos y se apaga la fragua?
La vida se apoderaba de nosotros, estrujándonos con la voluptuosidad de sus mil garras. Inmóviles a la orilla del abismo, saboreábamos de antemano la delicia mortal…
Todo continúa invariable, más o menos. Yo pienso, en cambio, que se rompió el hilo de la continuidad de nuestras vidas.
La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.
¿Quién no será capaz, en un solo momento de su vida —como tú— de encarnar al mismo tiempo el bien y el mal, de dejarse conducir al mismo tiempo por dos hilos misteriosos, de color distinto, que parten del mismo ovillo para que después el hilo blanco ascienda y el negro descienda y, a pesar de todo, los dos vuelvan a encontrarse entre tus mismos dedos?
Nuestra vida se extiende mucho para quien sabe administrarla bien.
Tal como decía mi honorable padrastro, teníamos trabajo, cariño y dignidad, no necesitábamos nada más.
La vida, un ballet sobre un tema histórico, una historia sobre un hecho vivido, un hecho vivido sobre un hecho real.
La vida, fotografía del número, posesión en las tinieblas (¿mujer, monstruo?), la vida, proxeneta de la muerte, espléndida baraja, tarot de claves olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario.
Nuestra vida pasaba como un sueño de oro, del que no sospechábamos que se podría despertar.
No hay antes ni después. ¿Lo que viví
lo estoy viviendo todavía?
¡Lo que viví! ¿Fui acaso? Todo fluye:
Lo que viví lo estoy muriendo
todavía...
Hay que esperar. La vida es una paralización de espera.
Me parece entonces que para mi vida sólo pueden tomarse en consideración aquellos lugares que tú no cubres o que no están a tu alcance.
Nunca había sentido que fuera más lenta y violenta la vida como caminar entre un amontonadero de gente; igual que si fuéramos un hervidero de gusanos apelotonados bajo el sol, retorciéndonos entre la cerrazón del polvo que nos encerraba a todos en la misma vereda y nos llevaba como acorralados.
Dende que nací nu'hago otra cosa que darles lao a tuitos, porque en la cancha e la vida se olvidaron de dejarme senda pa mí! ¡Suerte de oveja!
Este camino de la vida, continuo y apresuradísimo, que, en vela o dormidos, recorremos al mismo paso, no es visible a los hombres ocupados sino hasta que han llegado al final.
Teméis como mortales todas las cosas, y como inmortales las deseáis.
Mi vida había sido azarosa, una serie de trabajos y privaciones, luchas y derrotas crueles. A mi alrededor, todo parecía marchitarse apenas intentaba florecer.
Larga es la vida, si la sabemos aprovechar.
La vida, créelo, Nanette, no acaba nunca... Siempre se está al principio... y al fin.
¡Qué espantosa es esta lucha de mi vida con la muerte de todo lo creado!
La vida era una corriente tumultuosa e inconsciente donde los actores representaban una tragedia que no comprendían, y los hombres, llegados a un estado de intelectualidad, contemplaban la escena con una mirada compasiva y piadosa.
La vida en general, y sobre todo la suya, le parecía una cosa fea, turbia, dolorosa e indominable.
Dormido, despertado, dormido, despertado, qué asco de vida.
Morir no tenía importancia ni se hacía de la muerte ninguna idea aterradora. Pero vivir era un campo de trigo balanceándose a impulsos del viento en el flanco de una colina. Vivir era un halcón en el cielo. Vivir era un botijo entre el polvo del grano segado y la paja que vuela. Vivir era un caballo entre las piernas y una carabina al hombro, y una colina, y un valle, y un arroyo bordeado de árboles, y el otro lado del valle con otras colinas a lo lejos.