Relaciones, frases

Esta clase de relaciones, al rodar por las manos del vulgo, nunca se desnaturalizan para hacerse más bellas, delicadas y decentes, sino para estropearse y percudirse al contacto de la ordinariez y la chabacanería.

Hago votos porque el cualquiera que la suerte depare a sus chicas, cambie para su mujer el lema de nuestra moneda por la razón o la fuerza en este otro: «por el amor o la persuasión».

Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

No tenían hijos, según que ya sabemos, y habíase consagrado cada uno a cuidar y mimar al otro con esmero indecible, pero sin que aquella tierna solicitud ostentase el carácter sentimental y empalagoso, por lo zalamero, de casi todos los matrimonios sin sucesión. Al contrario: tratábanse con una llaneza, una alegría, una broma y una confianza semejantes a las de aquellos niños, camaradas de juegos y de diversiones, que se quieren con toda el alma sin decírselo jamás, ni darse a sí mismos cuenta de lo que sienten.

Ahora bien: el chacal había hablado precisamente para que lo oyeran, porque sabía que la adulación era el mejor medio de procurarse comida; y el Mugger sabía que sólo con tal fin había hablado el chacal; y el chacal sabía que el Mugger no ignoraba esto; y el Mugger sabía que el chacal sabía que aquél lo sabía; y así, todos se quedaban tan contentos.

Serey ha observado que no hay hombre, por impenetrable y adusto que parezca, que no sea susceptible de ser domesticado.

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