Hijos míos, huyan ustedes de los afeites, no se dejen aprisionar por la molicie, por los placeres muelles que afeminan y debilitan. Un pueblo vigoroso es un pueblo libre.
Os llaman el pueblo libre, y no en balde. Luchasteis por la libertad y la libertad es vuestra. ¡Devoradla, lobos!
Nosotros, los Hijos de la Luna, no podemos vivir sin libertad. Cuando nos encierran entre paredes o barrotes nos volcamos hacia adentro, nos ponemos ciegos y sordos y en pocos días el espíritu se nos despega de los huesos del pecho y nos abandona.
Sí, dentro de la jaula de mi cerebro está preso un pájaro azul que quiere su libertad…
La excarcelación no es la libertad. Se acaba el presidio, pero no la condena.
Falta de libertad que era la muerte para ese incansable aventurero, libre y soberano como un cóndor, que no reconocía autoridad, ni ley, ni superior siquiera.
La dulce libertad es una amarga mentira...
El hombre libre está siempre por encima del encadenado, y el hombre, sin duda, está libre pues puede ir adonde quiera. Solo la entrada a la ley le está vedada, y esto a través de un solo individuo, el guardián.