La sentencia no se pronuncia de una vez, el procedimiento se va convirtiendo lentamente en sentencia.
El tribunal no quiere nada de ti. Te recibe cuando llegas y te deja ir cuando te marchas.
Es propio de este tipo de justicia que uno sea condenado no sólo inocente, sino también ignorante.
Ser un santo es la excepción; ser un justo es la regla. Equivocaos, desfalleced, pecad, pero sed justos.