Nunca se olvida la perfección de un pecho que nos hace niños siempre.
La maternidad es nuestra dicha y nuestro tormento, nuestra emancipación y nuestra cadena.
Nunca se olvida la perfección de un pecho que nos hace niños siempre.
La maternidad es nuestra dicha y nuestro tormento, nuestra emancipación y nuestra cadena.