La aldea, cuando se cría uno en ella y no sale de allí jamás, envilece, empobrece y embrutece.
El villorrio era tan pequeño, que parecía un nidal de palomas en medio del campo extenso, besado por el río.
La aldea, cuando se cría uno en ella y no sale de allí jamás, envilece, empobrece y embrutece.
El villorrio era tan pequeño, que parecía un nidal de palomas en medio del campo extenso, besado por el río.