Quien se considera de buena fe superior a los seres que le rodean, tiene mucho adelantado para que éstos se le humillen.
Sobre todo no detenerse a mitad de camino, eso era lo más insensato, no sólo en los negocios sino siempre y en todas partes.
La ambición marcó en ella los estragos físicos que las aventuras en la selva no habían logrado hacerle.