La vocación no se discute.
Los epilépticos no tienen forzosamente genio, pero abundan los genios que lo han sido. Es el mal sagrado. En los epilépticos de genio la función normal de sus cerebros es pensar genialmente, a modo de las ostras cuya enfermedad genial es producir perlas.
Nunca quiso patentar sus descubrimientos, muy ingeniosos algunos, vendiéndolos por poco menos que nada á comerciantes de segundo orden. Presintiéndose quizá algo de genial, que disimulaba con modestia casi fosca, tenía el más profundo desdén por aquellos pequeños triunfos.
Cuando llegas a tan ingeniosa combinación de disparates, estoy por creer que tienes talento, a pesar de tus buenas notas en los exámenes.