Leopoldo Lugones, frases

El semblante del desconocido habíase demudado con angustia mortal. Su visible dolor hallábase tan lejos de la ofensa, que cualquier sospecha hostil transformábase en compasión.

Si es realmente la fatalidad, fuera inútil oponerse a lo inevitable.

Saber la historia equivale a vivirla; ya que el tiempo es una ilusión de nuestra personalidad pasajera, como la fuga del paisaje ante el vehículo en marcha.

Había dormido mucho, un sueño negro como el sepulcro. Sufría sin saber por qué, en aquella sumersión de pesadilla.

Una soledad infinita, sólo turbada de tarde en tarde por el paso de algunos nómadas que trasladan sus rebaños; un silencio colosal que parece bajar de las montañas cuya eminencia amuralla el horizonte.

No cabe duda; pero lo ama sin esperanza, y por esto es divino su amor.

Así, el objeto supremo de la virtud es el hombre. El ejercicio de la fraternidad humana vale más que todas las prácticas rituales, inclusive la limosna y la castidad. La verdad es superior a la oración. El trabajo es la suprema dignidad de la vida.

El ocaso y la aurora se confunden en una misma tristeza. Sólo aquellos que deben expiar grandes crímenes, arrostran semejantes soledades.

Y fue así como aquel día, sometiéndome al amor de la mujer, acepté la ley de la muerte.

La quietud sensibilizábase en una infinita sutilidad de cristal.

El pasado acababa de desvanecerse en él, como si el viento de fuego hubiera barrido su alma.

Despertar el misterio es una locura criminal, tal vez una tentación del infierno.

Por esto, sólo alcanza la inmortalidad aquel que domina el amor de la mujer.

La vida no la aplastaba con su peso de años redondamente vividos; al contrario, la abandonaba, esto volvíala translúcida y ligera.

Allá en el alma del hombre, en una obscuridad espantosamente uniforme, derrumbábanse grandes montañas de hielo.

La gente común ve con la luz que le entra por los ojos. Pero la condición de iluminar sólo la posee la pupila del ángel.

Ahora bien: lo único grave que puede acontecerle a uno cuando tiene quince años, es enamorarse.