Ser sabio... es tener el derecho de equivocarse.
Los sabios, después de cavilar, explicaron el prodigio con solemne elocuencia, porque los sabios pueden explicarlo todo.
Tiene, pues, la vida del sabio grande latitud, no la estrechan los términos que a la de los demás; él sólo es libre de las leyes humanas; sírvenle todas las edades como a Dios.
Sabiduría de campo afuera la suya,
la de aquel que está firme en el caballo
y que rige a los hombres de la llanura
y los trabajos y los días
y las generaciones de los toros.
Los hombres más juiciosos no son más que locos mansos.
Yo te enseñaré la ley. A mí me toca hablar, y, aunque no pueda ver ya ni las rocas que tengo delante, todavía veo muy lejos.
Sólo a la sabiduría es a quien no se puede hacer injuria; no la podrá borrar la edad presente, ni la disminuirá la futura, antes la que viene añadirá alguna parte de veneración; porque la envidia siempre hace su morada en lo cercano, y con más sinceridad nos admiramos de lo más remoto.