La literatura se parece mucho a las peleas de los samuráis, pero un samurái no pelea contra otro samurái; pelea contra un monstruo. Generalmente sabe, además, que va a ser derrotado. Tiene el valor sabiendo previamente que va a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura.
Podrá no haber poetas; pero siempre
Habrá poesía.
La novela en general es como la corriente de la historia: no tiene principio ni fin; empieza y acaba donde se quiera.
A veces me creía pésimo, a veces fracasado, pero siempre un escritor.
Soy apenas un episodio en la historia de nuestra literatura, la transitoria y fortuita encarnación de un momento de la lengua española.
Todos los escritores son grotescos, escribe Wieder. Todos los escritores son Miserables, incluso los que nacen en el seno de familiar acomodadas, incluso los que ganan el Premio Nobel.
Quando sobre o papel a pena escreve,
a qualquer hora solitária,
quem a guia?
A quem escreve o que escreve por mim,
margem feita de lábios e de sonho,
colina quieta, golfo,
ombro para esquecer o mundo para sempre?
Carezco de la vocación de héroe. Soy un espectador, un curioso y nada más. En algunas circunstancias las impresiones de las vidas vulgares, contadas con exactitud y con detalles, pueden tener algún interés y dar el carácter de la época con tanta exactitud como la de los hombres arriesgados y extraordinarios.
Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas, o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida el dulce veneno de la vanidad.