A menos que se sea rico, no sirve de nada ser una persona encantadora. Lo romántico es privilegio de los ricos, no profesión de los desempleados. Los pobres debieran ser prácticos y prosaicos. Vale más tener una renta permanente que ser fascinante.
La vida es un precio muy elevado por una rosa roja, y la vida nos es a todos muy querida. Es agradable posarse en los árboles del bosque, contemplar el sol en su carroza de oro, y la luna en su carroza de nácar. Sin embargo, el amor es mejor que la vida, y ¿qué es el corazón de un pájaro, comparado con el corazón de un hombre?
Tu vida ha sido mala y has ocultado la belleza que mostré, y el bien que yo he escondido lo olvidaste.
"Cuando murió Narciso las flores de los campos quedaron desoladas y solicitaron al río gotas de agua para llorarlo. —¡Oh! —les respondió el río— aun cuando todas mis gotas de agua se convirtieran en lágrimas, no tendría suficientes para llorar yo mismo a Narciso: yo lo amaba."
A aquellos que están preocupados con la belleza de la forma nada les parece de mucha importancia.
Y en la rama más alta del rosal floreció una rosa maravillosa, pétalo tras pétalo como canción tras canción.
"Tengo muchas flores hermosas -se decía-, pero los niños son las flores más hermosas de todas."
Lo único que pido en cambio, es que seas un verdadero amante, porque el Amor es más sabio que la Filosofía, por muy sabia que ésta sea, y es más poderoso que la Fuerza, por muy fuerte que ella sea.
Mal y famoso suenan para mí casi lo mismo, y a veces ambas cosas son idénticas.
«—¿De qué me sirve mi alma? —dijo—. No puedo verla. No puedo tocarla. No la conozco.»
La belleza es la única cosa que el tiempo no puede dañar. Las filosofías se desmoronan y las religiones, pero lo que es bello es una alegría para siempre.
"Un pintor -solía decir- debiera conocer únicamente a las personas que son tontas y hermosas, a las personas que son un placer artístico cuando se las mira y un reposo intelectual cuando se habla con ellas."
«—No comprendo suficientemente bien a las mujeres —respondió. —Mi querido Gerald —dije—, las mujeres están hechas para ser amadas, no comprendidas.»
Las discusiones son completamente vulgares, porque en la buena sociedad todo el mundo tiene exactamente las mismas opiniones.
La única cosa que le sostiene a uno en la vida es el convencimiento de la enorme inferioridad de sus semejantes, y éste es un sentimiento que he mantenido siempre en mí.
Su cabellera parecía vellón de oro, y cada cabello era como una hebra de oro fino en una copa de cristal. Su cuerpo era del color del marfil, y su cola era de plata y nácar. De plata y nácar era su cola y las verdes hierbas del mar se enredaban sobre ella; y como conchas marinas eran sus orejas, y sus labios eran como el coral.
Cuando estaba yo vivo y tenía un corazón de hombre, no sabía lo que eran las lágrimas porque vivía en el Palacio de la Despreocupación, en el que no se permite la entrada al dolor.
¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! He leído cuanto han escrito los sabios; poseo todos los secretos de la filosofía y encuentro mi vida destrozada por carecer de una rosa roja.
Todos ellos tienen sed de venganza y de sangre, y la alegría de verterla es la que les mantiene en pie, por muy cansados y rendidos que se encuentren.