Coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
La única afinidad de ambos era el vicio del ajedrez entendido como un diálogo de la razón y no como una ciencia.
Jugaban los dos últimos al ajedrez con el silencio y recogimiento que acompañan infaliblemente a la tal ocupación, tan impropiamente llamada juego.
Te estoy viendo y no deseo más que poder cogerte y encerrarte dentro de mi corazón, abrazándote y apretándote contra mi pecho... fuerte, muy fuerte.
Si amas a Dios, en ninguna parte estarás triste, porque, a pesar de la diaria tragedia, Él llena de júbilo el universo.
¡Ay sí, era un abrazo disimulado, hipócrita, diplomático, pero un abrazo para Anita!
Y si las piezas del ajedrez tuviesen conciencia, es fácil que se atribuyeran albedrío en sus movimientos
Y ya, en esto, se venía a más andar el alba, alegre y risueña…
Sí, sí, hay un aburrimiento inconsciente. Casi todos los hombres nos aburrimos inconscientemente.
«Si el sueño es el punto supremo de la relajación corporal, el aburrimiento lo es de la relajación espiritual.
stamos aquí para morirnos de aburrimiento y luego preguntarnos cómo es posible aburrirse tanto.
У мені живе таке сум'яття насолоди, що я не відчуваю всієї радості, якою володію.
Los seres humanos hacen la vida tan interesante. Sabes, que en un universo tan lleno de maravillas, han conseguido inventar el aburrimiento.
Solamente del tedio no podemos dolernos nunca de que se haya acabado.
Los dos jóvenes iban a abrazarse, y un algo los detuvo. Sin embargo, sus pupilas tradujeron el abrazo de dos almas que sueñan en confundirse para siempre.
La alegría es contagiosa, como la tristeza.
Las fichas abandonadas y revueltas del tresillo y del ajedrez hacían un ruido como de falsos dientes que riñen unos contra otros fuera de la encía.
En una adivinanza cuyo tema es el ajedrez ¿cuál es la única palabra prohibida?
El juego de las damas, así como el del ajedrez, era juego de mucha cachaza, excelentes para una aldea tranquila
Un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil.
...ese abrazo, aunque resultara desabrido, volvía a apretar, cada vez, los vínculos aflojados.
si los hombres no son fieras es porque son más fieros: que de su crueldad aprendieron muchas veces ellas.
Et contésceles como a las bestias que van cargadas de oro que sienten el peso que lievan a cuestas et non se aprovechan de la pro que ha en ello.
Cuando era adolescente, pensaba que la cosa ocurría como en una partida de ajedrez, que triunfaba el que tuviera más talento, y que la diferencia sólo estaba en que en el ajedrez intervenían menos elementos de la personalidad, que en este juego.
Los grandes edificios, con sus millares de ventanas iluminadas, son inmensos tableros de ajedrez, rojos y negros, que se estiran hacia las nubes.
Moría casi bajo el doble abrazo / de tu mirada y de la noche bella.
Siempre tiene uno prisa por ser feliz, señor Danglars; porque quien ha sufrido mucho, apenas puede creer en la dicha.
La vida es aburrida, como un relato contado dos veces que atormenta el oído sordo de un hombre adormilado.
La Providencia y el Acaso juegan al ajedrez sobre España, que siempre ha sido un tablero con cuarteles de sangre y plata.
Me dijo un alba de la primavera:
Yo florecí en tu corazón sombrío
ha muchos años, caminante viejo.
No hay quien pueda restituirte los años, y ninguno te restituirá a ti mismo: la edad proseguirá el camino que comenzó, sin volver atrás ni detenerse; no hará ruido ni te advertirá de su velocidad; pasará con silencio.
Jean Valjean, hermano mío, vos no pertenecéis al mal, sino al bien. Yo compro vuestra alma; yo la libro de las negras ideas y del espíritu de perdición, y la consagro a Dios.
¡Es el Tedio! … Tú conoces, lector, este monstruo delicado.
La mitad de los que se exaltan por un agravio, dejarían de enojarse si les quitásemos ese deleite furioso de decir lo que dicen, que torna a encenderles, y así van dándose la vuelta como una pescadilla frita mordiéndose la cola.
Nada hay tan funesto como presentar al hombre un ideal que no esté de acuerdo con los preceptos de la virtud y halague al propio tiempo sus malas propensiones.
El chico sintió crecer su espanto, porque para la mentalidad objetivadora de las sencillas almas campesinas, un crimen es un triángulo con tres vértices igualmente aguzados y peligrosos: el delincuente, la policía y el juez.
El llanto es una de las formas de la suprema dicha.
A la manera que el jugador saca las piezas del ajedrez y las va poniendo sobre el tablero de casillas blancas y negras, así fue sacando sus ideas.
Y contrastando, en el fino cobre del rostro, con aquella melena de ardiente lobreguez, que devoraba las finas cejas nerviosas, sus ojos azules, hondísimos, inmensos, que un poeta árabe habría cantado, al morir por ellos de amor, "implacables como el destino y largos como el tormento", dilataban, con la pureza inconquistable de la luz, la antigua serenidad del mar violeta.
Si en algún momento el Tiempo detiene su mano, es sólo cuando somos entregados a la miseria del aburrimiento.
En ocasiones un potrillo de lai, lindo de estampa, juerte pal trabajo, ligero pal camino, va al poder de un gaucho vago que lo galopea a medio día y lo larga en noche de helada, sin tomarse siquiera el cuidao de pasarle el cuchillo por lomo.
No sé por qué Dios nuestro señor no ha dispuesto que nuestros maridos no sufran los mismos dolores que nosotras cuando damos a luz un niño; así se enseñarían a tener más cariño por sus madres, conociendo lo que han sufrido, y más consideración a sus mujeres.
Aburrirse es besar a la muerte.
Yo vivo en el fondo de estas aguas; incorpórea como ellas, fugaz y trasparente.
El mundo va borrando de su tablero de ajedrez las grandes piezas, y prefiere seguir la partida con los peones solos, a quienes, de vez en cuando, les endosa una caperuza de caudillo.
No hay divinidad a quien se rinda culto más sincero y universal que a la Fortuna. Los hombres desde que empiezan a serlo, en lo que llaman edad de la razón le consagran la vida. Fortuna en cambio con la esperanza les atrae, con la codicia les excita, con la molicie les corrompe, o con la soberbia les ciega, hasta que enseñoreada de ellos, les deja unas veces que realicen su ambición y otras que satisfagan su apetito.
¿Por qué buscas con él la soledad que tantas veces me dijiste te era odiosa sin mí?
En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo, el futuro dudoso, el pasado cierto: porque éste, que con ningún imperio puede volver atrás, y en él perdió ya su derecho la fortuna, es el que no gozan los ocupados, por faltarles tiempo para poner los ojos en lo pasado.
Hijos míos, huyan ustedes de los afeites, no se dejen aprisionar por la molicie, por los placeres muelles que afeminan y debilitan. Un pueblo vigoroso es un pueblo libre.
Es fina, pálida, morenuca. Y ha sido embrujada con un bebedizo de indiferencia.